Abigail.
De soñar
tuve mucho hace mucho…
PRIMERO.-
Soñaba que podía volar además de
ser un sueño recurrente, era algo que ponía en práctica con una bandeja que
habían regalado en la tienda CONASUPO de la esquina de la casa de mi abuela,
era roja y redonda con el logotipo grabado. La usaba a manera de patín y jugaba
a corretear a mi primo que era como mi hermano, pensaba que mientras más rápido
corría más alto podía volar, y usaba un conjuro para que me diera más fuerza,
repetía mientras corría “a que no puedes comer sólo una” mientras mi primo corría
comiendo una de esas papas. Pero un día mientras corríamos en la casa de mi abuela,
se cayó y se descalabró… ese fue el día que dejé de intentar volar con mí
bandeja roja de la CONASUPO.
SEGUNDO.- Luego
alguien me dijo que si metía un “pandita” (de esos de gomita de dulce) se iba
hacer grande y tomaría vida. Guau sabía un secreto un secreto maravilloso que me daba la
oportunidad de tener un panda para mí, como “Towi” el que había salido en 24 horas,
el noticiero de Jacobo Zabludovsky. El problema era donde lo iba a guardar. Y
así pasaba todas las noches pensando
… ¿Cómo le diría mis papás que
sabia como tener un panda de verdad que sería mi amigo? ¿Me dejarían tenerlo? Y
así me vencía el sueño; imaginando la noche en que por fin metería la goma de
dulce en agua caliente y al despertar tendría un oso panda en mi casa.
TERCERO.- El
Santa Claus no existía para los niños mexicanos. Mi padre me lo advirtió desde
que cumplí como 2 años. Pero cuando llegaba la navidad a los demás niños si les
traía el Santa Claus ese menos a mí. Y pensé si es tan bueno como los Reyes
Magos debería entonces conocerme y traerme a mí también algo para la navidad. Y
entonces pensé que tenia que pedírselo, aun no sabía escribir, pero sí sabía que
muñeca era la que tanto quería. Era amarilla, de tela, con un hoyo en la pansa,
sí presionabas el hoyo salía una musiquita. Me dormí pensando en aquella
muñeca, soñé que la agarraba mientras dormía y al despertar, no estaba, sólo
tenía la mano en el aire. Ese Santa Claus no me entendió, y ni como decirle a
mi papá pues era traición a la nación pensar en pedirle algo al gringo gordo de
barbas blancas. Esa tarde me llevaron al parque a jugar en los columpios, la
resbaladilla, y el sube y baja, y oh sorpresa en el camino mi mamá tenia la
muñeca amarilla con el hoyo en la pansa para mí. Ella si me había entendido.
CUARTO.- Vi
la película fiebre de amor con Lucerito y Luis Miguel el galán de mi tía
Olivia, era muy guapo, pero era muy mayor. Una noche estuvimos juntos mientras
dormía. Yo era Lucerito pidiéndole ayuda en el yate, y gritaba su nombre Luis
Miguel, Luis Miguel, él vino y me rescató y por primera vez sentí el amor.
QUINTO.- Amor
en silencio. Mercedes estaba loca amaba
a Fernando su hermano y odiaba a Maricela. Llega el día de la boda entre
Fernando y Maricela, todos son muy felices de que se hayan casado pero Mercedes
no lo soporta, y decide matarlos, llega a la hora del pastel, grita sus nombres
y les dispara. Mientras todos estaban en shock yo pensé quiero ser actriz, y
una buena así como la loca de Mercedes.
Un día
trabajé con la loca de Mercedes, perdón, Margarita, le dije que yo siempre
había dicho que ella era mi madre actriz y que algún día quería ser Mercedes, y
dispararles. Esa noche se cumplió un sueño.
Guau! Que padre es leerte. Me haces cambiar algunas ideas y eso me gusta mucho.
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