martes, 24 de julio de 2012

No todos los viajes son por placer


Un evento que marcó indudablemente mi vida fue un viaje inesperado de una semana que tomaron mis Papás. Primero volaron a los Angeles y luego a Guadalajara (La prima hermana de mi Mamá ) Fue uno de los acontecimientos más trágicos para toda la familia de mi Mamá. Y sí, en efecto no todos los viajes son necesariamente de placer.

Yo tenía 6 años y mi hermana 5, por alguna razón mi hermano mayor (de 10 años) se quedó esa semana con no recuerdo quién, el caso es que nos separaron. Mi hermana menor y yo pasaríamos la semana con mi abuela Paterna... (Cabe destacar que nosotras no comprendíamos muy bien lo que estaba pasando, sólo entendíamos que mis Papás tenían que viajar y no podíamos ir con ellos)
Para no darle muchas vueltas, nosotras teníamos amigos en casa de mi abuela Paterna porque ibamos cada domingo, a mitad de la semana nos "alejamos" más de lo permitido (yo le calculo 6 casas más allá de lo permitido por mi abuela) y cuando volvímos, mi abuela nos castigó (a nosotras y a nuestros amigos con los brazos arriba pegados a la pared de su patio hasta que ella dijera que era suficiente.) Cuando ella se dio vuelta para entrar a su casa, mi hermana le sacó la lengua, todos se empezaron a reír y mi abuela se dio cuenta.
Tomó a mi hermana del brazo (agresivamente) yo me metí a defenderla para que la soltara y por consiguiente me llevó a mi también, nos encerró en la cocina, frente a nosotras calentó una cuchara de madera hasta que le salio aceite y... Nos pegó en las manos, brazos (y bueno no recuerdo exactamente) sólo recuerdo claramente las manos y brazos pero recuerdo que nos dio muchos golpes con la cuchara de madera caliente... Los siguientes días fueron un infierno, lo único que queríamos era regresar con mis Papás. Para sumarle al númerito, mi abela nos amenazó, dijo que si les decíamos a mis Papás ella negaría todo y le creerían a ella.

Es impresionante pero, mi hermana y yo nos guardamos esa historia por 5 años. Hasta que un día se lo dijimos a mi Mamá y... Bueno, ya se imaginaran que ahí ardio TROYA!!!

No recuerdo en qué momento de mi vida perdoné a mi abuela, en definitiva nunca se borró ese hecho y jamás ha ocupado un lugar destacado en mi corazón. La estimo por "ser mi abuela", siempre ha sido la abuela mala, y con lo maravillosa que es mi abuela Materna, siempre pensé que tener abuela paterna o no era lo de menos.

Angie

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