Cuauh.
miércoles, 11 de julio de 2012
Fue en la adolescencia, en el paso de la primaria a la secundaria. Ese encuentro con la sexualidad fue muy joven, nació así nomás, de repente y de madrazo. Un chavito inseguro, tímido, muy poco comunicativo. Fue en las vacaciones antes de entrar a la secundaria cuando se dio cuenta que le gustaba otro como él. Era tan natural en su cabeza pero sabía que confesarlo era impensable. Unas vacaciones familiares a la playa fueron donde la hormona terminó de explotar. Precisamente en la playa, precisamente en la familia... Fue la primera vez que experimentó que algo como el sexo le podía volar la cabeza, dejarlo sin criterio, éste simplemente desaparecía y el control lo tenía algo más, el cuerpo. Mal tino, mala alineación de los astros, mala suerte. El primer encuentro, el primero de muchos sucedió con uno de su misma sangre, con un primo hermano. Fue algo meramente sexual, carnal, pasional, le llaman de muchas maneras. En un adolescente de 12 años esas palabras pueden sonar irreales, exageradas o artificiales pero así fue realmente. El problema vino después, cuando se terminaba la cama y empezaba todo lo demás. En la cama sólo hubo placer y fascinación. Parecía un acuerdo bien establecido aunque nunca se usó la palabra. Pero después de "terminar" siempre venía esa sensación amarga en el estómago, esa necesidad de fingir demencia y pretender que nunca pasó. Ganas de quitar esa incomodidad al estar cerca frente a los demás o de saber que había algo que ocultar. Creo que era culpa. Y aunque el remordimiento fuera tan grande también lo era el placer y por eso nada parecía terminar. Sólo se extendía y se volvía cada día más incómodo y más violento. Eran las vacaciones el espacio perfecto para que todo eso sucediera. La justificación perfecta para estar juntos, pues era natural en la familia, pero el momento ideal para escapar de todos y meternos en la cama. Era una sensación de vértigo, del placer a la culpa, de la máxima culpa al máximo placer. Había algo adictivo y destructivo en eso que terminó por romperlo todo. Así pasó entre estos dos...hoy evitan cualquier posibilidad de estar cerca incluso en vacaciones. Pasaron más de 10 años y eso queda ya muy lejos en la memoria aunque sigue pareciendo escandaloso incluso para ellos mismos, su propio secreto.
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