martes, 3 de julio de 2012

Guajiros sueños

Abigail.


De soñar tuve mucho hace mucho…

 PRIMERO.-  Soñaba que podía volar  además de ser un sueño recurrente, era algo que ponía en práctica con una bandeja que habían regalado en la tienda CONASUPO de la esquina de la casa de mi abuela, era roja y redonda con el logotipo grabado. La usaba a manera de patín y jugaba a corretear a mi primo que era como mi hermano, pensaba que mientras más rápido corría más alto podía volar, y usaba un conjuro para que me diera más fuerza, repetía mientras corría “a que no puedes comer sólo una” mientras mi primo corría comiendo una de esas papas. Pero un día mientras corríamos en la casa de mi abuela, se cayó y se descalabró… ese fue el día que dejé de intentar volar con mí bandeja roja de la CONASUPO.

SEGUNDO.- Luego alguien me dijo que si metía un “pandita” (de esos de gomita de dulce) se iba hacer grande y tomaría vida. Guau sabía un secreto                 un secreto maravilloso que me daba la oportunidad de tener un panda para mí, como “Towi” el que había salido en 24 horas, el noticiero de Jacobo Zabludovsky. El problema era donde lo iba a guardar. Y así pasaba todas las noches pensando          ¿Cómo le diría mis papás que sabia como tener un panda de verdad que sería mi amigo? ¿Me dejarían tenerlo? Y así me vencía el sueño; imaginando la noche en que por fin metería la goma de dulce en agua caliente y al despertar tendría un oso panda en mi casa.

TERCERO.- El Santa Claus no existía para los niños mexicanos. Mi padre me lo advirtió desde que cumplí como 2 años. Pero cuando llegaba la navidad a los demás niños si les traía el Santa Claus ese menos a mí. Y pensé si es tan bueno como los Reyes Magos debería entonces conocerme y traerme a mí también algo para la navidad. Y entonces pensé que tenia que pedírselo, aun no sabía escribir, pero sí sabía que muñeca era la que tanto quería. Era amarilla, de tela, con un hoyo en la pansa, sí presionabas el hoyo salía una musiquita. Me dormí pensando en aquella muñeca, soñé que la agarraba mientras dormía y al despertar, no estaba, sólo tenía la mano en el aire. Ese Santa Claus no me entendió, y ni como decirle a mi papá pues era traición a la nación pensar en pedirle algo al gringo gordo de barbas blancas. Esa tarde me llevaron al parque a jugar en los columpios, la resbaladilla, y el sube y baja, y oh sorpresa en el camino mi mamá tenia la muñeca amarilla con el hoyo en la pansa para mí. Ella si me había entendido.

CUARTO.- Vi la película fiebre de amor con Lucerito y Luis Miguel el galán de mi tía Olivia, era muy guapo, pero era muy mayor. Una noche estuvimos juntos mientras dormía. Yo era Lucerito pidiéndole ayuda en el yate, y gritaba su nombre Luis Miguel, Luis Miguel, él vino y me rescató y por primera vez sentí el amor.

QUINTO.- Amor en silencio.  Mercedes estaba loca amaba a Fernando su hermano y odiaba a Maricela. Llega el día de la boda entre Fernando y Maricela, todos son muy felices de que se hayan casado pero Mercedes no lo soporta, y decide matarlos, llega a la hora del pastel, grita sus nombres y les dispara. Mientras todos estaban en shock yo pensé quiero ser actriz, y una buena así como la loca de Mercedes.

Un día trabajé con la loca de Mercedes, perdón, Margarita, le dije que yo siempre había dicho que ella era mi madre actriz y que algún día quería ser Mercedes, y dispararles. Esa noche se cumplió un sueño.


1 comentario:

  1. Guau! Que padre es leerte. Me haces cambiar algunas ideas y eso me gusta mucho.

    ResponderEliminar