sábado, 14 de julio de 2012


Viajes viajes.

Nunca he perdido un vuelo, ni he olvidado mi billete de pasaje.

1.       Recuerdo encontrarme a un maestro de inglés en una estación de tren en Inglaterra y solo nos saludamos, pero al despedirse me dijo “te deseo una vida feliz” y nunca lo olvidé porque en ese momento hice consciente por primera vez que existe mucha gente que jamás volveré a ver.

2.       Mis peores angustias al viajar han sido tan comunes como ir corriendo desesperadamente con mochila y maletas pesadísimas intentando atravesar un aeropuerto gigantesco y desconocido para agarrar un vuelo de conexión; una vez querían cobrarme un DINERAL por sobre peso y yo no tenía ni un pinche peso para pagar, sufrí mucho!! Y creo que la señorita del mostrador (una de tantas que me escucharon) se dio cuenta y fue personalmente a hablar con su  jefa y me dejaron subir al avión, para este momento yo ya tenía un hematoma que pintaba a pie fracturado porque mi maleta me cayó encima, y la maleta era verdaderamente pesada, ni siquiera la podía jalar, debía estar vertical y así empujarla,  yo no quería examinar dicho moretónsononon  porque no tenía opción ni tiempo de convalecer, estaba sola en el mundo y tenía que hacerme cargo de la situación.



3.       Uno de los viajes más extraños  que hice fue ir a esquiar (en esta época de Inglaterra), una bola de mexicanas dijeron “oigan vamos a esquiar” y todas dijimos “ok” sólo nos preocupamos por comprar un boleto de avión a suiza y así nos fuimos, llegamos al aeropuerto y le dijimos a un taxista “llévenos a un lugar para esquiar” el taxista nos dijo que no era época de esquiar en los alrededores pero si queríamos nos llevaba a un lugar un poco más lejos (como a 2 horas) y dijimos “ok”, el chiste es que terminamos en Francia, en el camino nos paramos en un mc donalds y las empleadas nos estafaron porque se dieron cuenta que las pinches mexicaines no tenían idea de en qué país estaban, y en ese entonces cada país tenía su moneda, era una completa inconsciencia, la verdadera importancia y divertimento de los viajes que hicimos en esa época era empedarnos en donde fuera y salir a lo guey a donde cayera, este pinche viaje de sky fue una pesadilla, el lugar y el hotel eran divinos pero la experiencia de esquiar era una verdadera mierda, y más porque la mayoría no tenía idea de cómo se hacía y encima de todo nos metimos en una pista profesional, por supuesto que de milagro nadie salió muerta o con algo roto, yo baje la montaña literalmente de rodillas, con una angustia que no me cabía en el cuerpo, y a la hora de subir OHHHHHHHHHHHH la pesadilla continuaba porque me fue imposible sostenerme en las madres que te tiran, asi que terminé en medio de la montaña, me quite los esquís y comencé a subir, estábamos a  menos 32 o algo asi, ya no se! Pero afortunadamente me encontré a 3 de mis amigas en la misma situación y nos acompañamos, nos avisábamos unas a otras que debíamos taparnos un cacho de oreja porque la traíamos morada, dábamos 3 pasos y caíamos absolutamente fatigadas, la altura estaba cabrona y en un momento dijimos “ y si nos quedamos ya a descansar, y si nos dejamos ya morir?” ya no había gente esquiando, oscurecía y la nieve empezaba a revolotear, fue horrible, afortunadamente subimos y decidimos no intentarlo al día siguiente.



4.       Me he enamorado de las maneras más estúpidas en viajes, la primera fue de un sudafricano (Wayne Silverman) como 5 años más grande que yo, fue en un tour por Europa, el guey sólo me besuqueó en navidad y como yo estaba absolutamente ebria no recuerdo muchos detalles, solo recuerdo estar sentada en sus piernas, en pijama, en el pasillo que llevaba al teleférico (porque estábamos en un hotel en la cima de una montaña nevada), recuerdo sus besos y regresar a “la fiesta” y ya todo había terminado, sólo restaban mis amigas y hermano también ahogados; recuerdo regresar al cuarto y ver sangre en las sabanas, en la confusión de embriaguez nadie pudo descubrir de donde había llegado esa sangre ahí, porque algunos también la traíamos en la ropa, fue hasta el día siguiente que descubrimos que mi amiga traía el codo hecho mierda porque se cayeron en la borrachera pero estábamos en tal estado que no sintió nada, yo sentí muchísima pena de ver a Wayne en el desayuno, y el resto del tour yo estuve enamorada de él, él se daba sus besos con cualquiera en el lugar que llegáramos pero yo permanecí siempre enganchada a su linda sonrisa jajajaja. Regresando a Londres yo quería despedirme de él, pero mi hermano lo odiaba ya para entonces, y no me dejó volverme a acercar a él, así que caminé dejando a todos atrás y cuando volteé recuerdo ver su cara mirándome alejarme y su manita que me hizo un discreto “Adiós”; no pude despedirme por miedosa! / también a mis 25 añitos me obsesioné con un Francés  de 23; Fue en una fiesta de un equipo de rugby en  no recuerdo qué ciudad pero el chiste es que debíamos aguantar toda la noche allá para regresar en el primer tren de la mañana a la casa de mi amiga, decidimos entonces ponernos hasta la madre para aguantar :D, la fiesta fue en una fortaleza a la que subías en teleférico tmb, arriba vi a un chico encantador, y me acerque  a él para hacérselo saber hasta que ya estaba muy peda, él solo dijo “merci” MERCI?!!! Chaaaaaaaaale!!! Me cuesta tanto acercarme para que me digas MERCI?!!!! El chiste es que el terminé (no sé cómo) dándome mis besotes con el chico (también del equipo)  que me servía los tragos, sólo recuerdo sentir que estaba enamorada de él jajajajajaja, era muy tierno jajajajaja y más jajajaja, se preocupó por mi siempre, porque no me cayera, porque no perdiera a mis amigos jajajja, yo estaba TAN borracha que no me acordaba como hablar francés y el inglés lo hablaba muy pendejamente, el guey hablaba pésimo ingles asi que no se cómo pero yo sentía que la comunicación fluía, recuerdo caminar con él de la mano hacia la estación de tren, comprar unas gomitas en la maquina porque teníamos hambre UNAS GOMITAS!!!! Pfffff, lo que recuerdo mejor es estar fajoteando delicioso jajajaja en el andén totalmente desierto, y si él en ese momento me hubiera dicho vámonos a mi casa, yo sin saber siquiera su nombre me hubiera ido sin pensarlo, recuerdo que me contó cosas muy intimas y enternecedoras, y recuerdo no querer separarme de él cuando llegó el momento de subirme al camión, mi amiga casi me llevaba del cabello, al sig. Día no recordaba su nombre pero tenía su olor en toda mi ropa y tuve una necesidad brutal de volverlo a ver (cosa que jamás pasó), no tenía modo de rastrearlo, hice todo lo que una buena enferma hace cuando se obsesiona, pero nada me  dio resultado para dar con él, no recordaba ni siquiera bien su cara pero yo sentía que hubo algo genuino y bonito en medio de la perdición y las gomitas. / uffff y así tengo varias, de amores un poco pendejillos pero ya  me está dando pena escribir tanto…

Hasta la próxima.



Ah! Soy Aileen (por si no se habían dado cuenta)


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