domingo, 12 de agosto de 2012

De viajes.



Estoy comenzando a escribir de viajes, en un autobús camino a Celaya. No había podido hacerlo, me costaba trabajo reconstruir en letras la sensación del viaje, o el aprendizaje, y es que se mueven tantas cosas con ellos, que es difícil para mi cabeza ordenarlo.

Cuando era niña, no viajaba mucho, y menos con mis padres, sí salía era con mi tía y su esposo, o sólo mi tía. Mi “primer viaje” el importante, fue cuando tenía 17 años, una salida didáctica de CEDART, a la Sierra Gorda, Querétaro, para conocer el barroco en esas bellas misiones; el lenguaje hecho piedra en esas paredes. Y de paso conoceríamos, cómo se vivía en otro lugar del país, no sólo por fuera, si no hablar con su gente, lograr que te dejaran entrar a sus casas para ver sus vidas, olerlas de cerca. Vi como afecta la migración de cerca, no sólo en números en una revista, en una encuesta, no,  se notaba en el aire, en sus casas, un pueblo de mujeres y niños, ah sí y aparatos electrónicos, los mejores, los que no se encontraban aquí. Ahora entiendo que mientras más grande era el modular, y más fuerte se escuchaba “mejor” el padre de familia, el jefe de la casa, que sin estar presente físicamente estaba bien representado por el modular, y sus enormes bocinas. Una de esas noches, al contar como habían sido nuestras experiencias en el día conociendo familias,  Lola, Deko y Rodrigo levantaron la mano, parecía que era urgente decir lo que habían vivido. Conocieron a un “Don” Ahí de sombrero de paja gastado, camisa beige, y pantalón negro, ya gris por el uso. Pero ese “Don” nos dio más que todas esas casas con Modulares, patios grandes, cocinas enormes, y azulejos floreados. Era de los más ancianos del pueblo, él los vio nacer a todos, y era el mismo de hace 20 años, en su casa con un cuarto de paredes echas de madera y lamina en el techo, pero con una huerta grande, había manzanas, peras, un par de gallinas, pollos y otros animales, No trabajaba pero tampoco lo necesitaba, pues su huerta y su patio le proveían todo lo que necesitaba para sobrevivir. Nunca se casó y nunca se fue a los Estados Unidos, para qué dijo Él, sí ahí tenía todo lo que necesitaba, su tierra fértil, sus gallinas, sus manzanas, eran suyas, para que quería dinero, si no necesitaba comprar nada, -total cuando muera no me voy a llevar ni mi tierra, me voy a llevar lo que aprendí aquí y la tranquilidad de haber cultivado mi tierra-. Él había visto los viajes de todos los hombres que se fueron, y como fueron cambiando sus vidas, con el dinero del otro lado, vio nacer a los hijos de esos hombres, y los estaba viendo crecer, y tenía todo el tiempo para observar, para ver la vida y hacer consiente el aprendizaje. Ese día algo me cambió sigo  sin saber que fue exactamente, pero me dolía el egoísmo, la vanidad, la mentira, el miedo, el amor, la injusticia, el rencor, la avaricia. Esa noche me puse mi primera borrachera, odiaba esa parte manipuladora que tenía, y dejé de ser así, trate de ser mejor persona, honesta. Y esa noche inicié el cambio a la persona que ahora soy, trato de responsabilizarme de lo que digo, y he asumido las consecuencias, algunas veces han sido malas, otras buenas. Y evito las turbiedades, no me gustan las cosas a medias. A veces cuesta trabajo no caer en esa naturaleza humana, de salir bien librados siempre, pero nunca manipulando, mintiendo. Y entendí de lo que se trata la lealtad, la verdad, y con ello vienen muchas otras cosas, el amor, el respeto, la valentía, el coraje.

Tenía 17 o 18 años y pensaba que sabía mucho, me emborraché con mezcal tonayan o como se escriba, estábamos a 47- 48 grados sin aire, y las superficialidad me estorbaba, no soportaba que mi amiga Paulina se estuviera escondiendo de mi porque se estaba haciendo novia de Paco, se escondía porque Paco me gustaba, y me tenía miedo, yo sólo pensaba en las tonterías que pasaban a mi alrededor, pensaba en lo tonta que era por dejarme llevar a veces por otras personas por miedo a estar sola, así que decidí dejarme ser como sentía, como era lo correcto, decidí dejar de lado el miedo a no ser aceptada, y que me da la verborrea diciéndole a todo el mundo lo que pensaba, esa noche me comencé a relacionarme con personas a las que siempre había querido hablarles pero me daba miedo no parecer interesante para ell@s, y resultó que siempre me habían querido hablar, pero no lo hacían porque me juntaba con algunas de las chicas más superficiales del cedart,  y eso era imperdonable, ser superficial en cedart. Creo que lo que aprendí fue a dejar de lado los prejuicios, no es que ahora mismo esté curada del todo, pero lo intento. Quizá no suene interesante, pero ese viaje me dio algo más, me dio mucho de lo que ahora soy y por eso lo quise compartir.

miércoles, 1 de agosto de 2012

Hace tiempo fui amiga de una chica que tenia graves problemas en la cabeza, bueno eso me pareció a mi, cuando con el tiempo le conocí mejor, ella es muy bonita, divertida y hasta cierto punto agradable jeje, pero dice muchas mentiras, digamos que ha creado un "mundo imaginario" muy particular, en el que ella goza de mucho dinero, viajes, autos, etc. pero su realidad por lo menos en el momento en que era mi amiga, era todo lo contrario. No es tan tonta porque sabe cómo manipular a los demás para sacar todos los beneficios posibles.

Todo el grupo de amigas sabíamos qué así era ella y pues se nos hacía fácil seguirle la corriente (nunca me imagine que ese tipo de "tonterías" llevadas a un plano ya mas maduro se convirtieran en graves problemas, motivos por los cuales dejamos de ser amigas...pero esa es otra historia) en algunas cosas, por ejemplo: cuando ella nos contaba que próximamente le comprarían un carro ultimo modelo, festejábamos la información gustosas, y cuando por "x" o "y" no se lo compraban, pues sólo le dábamos paso a la siguiente invención.

Pero lo qué me pareció caer en lo patético, fue cuando ella desato la noticia de que se iría a estudiar a una Universidad privada de Guadalajara y anunció su partida con bombo y platillo, pasó el tiempo y todos creíamos que estaba en Guadalajara, cuando gracias que éramos amigas, nos enteramos que ella llevaba 4 meses sin salir de su casa, escondida porque obvio no se había podido ir a Guadalajara y por guardar las apariencias prefirió mejor encerrarse en su casa. Estuvo en su casa al rededor de 6 meses o un poco más y "nunca, nadie" supo la verdad.

Pues cuando estaba en la preparatoria entre a un taller de teatro el cual obviamente era "patito",  pero en la primera clase el maestro nos pregunto que por qué estábamos ahí y que pasáramos a hacer algo que hiciéramos bien y por qué no me puse a cantar frente a todo el salón, recuerdo la sensación de cómo la sangre subía a mi rostro y después bajaba rápidamente por todo mi cuerpo y el sudor en la espalda y la nuca, todo eso producto de los nervios y de la vergüenza que comencé a sentir en ese momento, por que obviamente sonaba horrible,  vale  la pena mencionar que en el taller estaban todas aquellas personas que disfrutan de burlarse de ese tipo de cosas ya que el taller de teatro solo les significaba una clase "Barco".



lunes, 30 de julio de 2012

El Sábado regresé de Villahermosa después de ir a trabajar el fin de semana... Voy a describir lo que observé. El Vuelo salía 1:55 pm de Villahermosa, se retrasó y despegamos de ahí aproximadamente 40 minutos tarde. Llegaríamos al Distrito Federal a las 4:00 pm pero cuando estábamos bajando el avión hizo un movimiento muy brusco levantando de nuevo, ahí comenzó la turbulencia. Los pasajeros estaban nerviosos y quien podía se aferraba a los posa brazos de los asientos. La quietud y silencio del vuelo cambió a los murmullos, conversaciones nerviosas y falsas amabilidades que ocultaban el temor que todos sentían. En el pasillo de la fila 17, una viejita temblaba pero sin decir palabra. Su pulso parecía de maraquera y nadie sabía si eran nervios o Parkinson lo que la atacaba. A su lado, su esposo la tomaba de la mano más como a una niña temerosa que como a una pareja de toda la vida. Se limitaba a darle pequeños golpecitos para tranquilizarla. Al fondo del pasillo estaban las azafatas sentadas muy monas con sus uniformes azules, disimulando calma mientras los pasajeros buscaban una explicación de parte de ellas. El avión se movía entonces de un lado a otro mientras el sonido de las turbinas subía de volumen y el equilibrio se alternaba entre un ala y la otra. De pronto el capitán, con una voz serena y sexy se comunicaba por el altavoz: "Del aeropuerto de México nos reportan una alerta de w!#%$/]" y nadie entendió... El avión comenzó entonces a volar como un buitre alrededor del cadáver de un animal, esta vez era el aeropuerto. Había cierta estabilidad dentro de la turbulencia y el sonido incómodo de las turbinas forzando su tarea. La gente comenzaba a pararse "discreta" de sus asientos para devolver las papitas y la bebida que antes habían ofrecido las aeromozas en su "servicio de cortesía." Ellas tomaban ahora la palabra para decir: "Les recordamos que atravesamos una zona de turbulencia por lo que les pedimos que permanezcan en sus lugares, con cinturones abrochados y si se levantan sea para lo estrictamente necesario." Después de 45 minutos de volar como zopilote hambriento alrededor de la ciudad, las nubes parecían familiares. Un deja vú donde el interior del avión se oscurecía de repente y salía de nuevo a la luz mientras la viejita seguía poniendo a prueba la resistencia de su corazón. Era como una tortura física y todos se preguntaban: "¿le irá a dar un infarto?" El avión decidió entonces alzar el vuelo y comunicarse para decir: "Aterrizaremos en Toluca." Con casi 2 horas y media de retraso el vuelo aterrizó en la tierra que vio unir sus vidas a "La Gaviota" y a "copetín." La cuasi familia presidencial de la cual hablaremos más ampliamente el sexenio que viene. Uno, dos, tres vuelos desviados. Culiacán, Villahermosa, Ixtapa y la insuficiente pero "internacional" terminal se había vuelto un caos. Casi dos horas de espera mientras la gente ansiaba sus maletas, sabiendo que tendría que pagar un transporte de los $200 a $500 pesos porque la "falla" no era responsabilidad de la aerolínea. Una mujer menudita de chaleco amarillo se volvió el blanco del miedo canalizado en altanería. Varios hombres mayores le gritaban el retraso en sus "valiosas agendas" mientras ella, rebasada por la multitud y los reclamos, se refugiaba en los sexys policías federales que entraron a defenderla. Niños sentados en el carrousel de las maletas, señoras encopetadas con su sombrero de ala ancha contra el sol veían cómo el cielo se caía con una lluvia que terminó por cortar la luz de la terminal... La planta entró rápidamente al rescate y volvió a iluminar la sala. Y aquellos que nos bajamos nos seguimos preguntando, ¿habrá resistido el corazón de la viejecilla? Esperemos que sí porque cualquier falla sería ajena a la aerolínea y los gastos funerarios correrían por parte de los familiares. Con tal experiencia, ¿volvería a volar?

Cuau

martes, 24 de julio de 2012

No todos los viajes son por placer


Un evento que marcó indudablemente mi vida fue un viaje inesperado de una semana que tomaron mis Papás. Primero volaron a los Angeles y luego a Guadalajara (La prima hermana de mi Mamá ) Fue uno de los acontecimientos más trágicos para toda la familia de mi Mamá. Y sí, en efecto no todos los viajes son necesariamente de placer.

Yo tenía 6 años y mi hermana 5, por alguna razón mi hermano mayor (de 10 años) se quedó esa semana con no recuerdo quién, el caso es que nos separaron. Mi hermana menor y yo pasaríamos la semana con mi abuela Paterna... (Cabe destacar que nosotras no comprendíamos muy bien lo que estaba pasando, sólo entendíamos que mis Papás tenían que viajar y no podíamos ir con ellos)
Para no darle muchas vueltas, nosotras teníamos amigos en casa de mi abuela Paterna porque ibamos cada domingo, a mitad de la semana nos "alejamos" más de lo permitido (yo le calculo 6 casas más allá de lo permitido por mi abuela) y cuando volvímos, mi abuela nos castigó (a nosotras y a nuestros amigos con los brazos arriba pegados a la pared de su patio hasta que ella dijera que era suficiente.) Cuando ella se dio vuelta para entrar a su casa, mi hermana le sacó la lengua, todos se empezaron a reír y mi abuela se dio cuenta.
Tomó a mi hermana del brazo (agresivamente) yo me metí a defenderla para que la soltara y por consiguiente me llevó a mi también, nos encerró en la cocina, frente a nosotras calentó una cuchara de madera hasta que le salio aceite y... Nos pegó en las manos, brazos (y bueno no recuerdo exactamente) sólo recuerdo claramente las manos y brazos pero recuerdo que nos dio muchos golpes con la cuchara de madera caliente... Los siguientes días fueron un infierno, lo único que queríamos era regresar con mis Papás. Para sumarle al númerito, mi abela nos amenazó, dijo que si les decíamos a mis Papás ella negaría todo y le creerían a ella.

Es impresionante pero, mi hermana y yo nos guardamos esa historia por 5 años. Hasta que un día se lo dijimos a mi Mamá y... Bueno, ya se imaginaran que ahí ardio TROYA!!!

No recuerdo en qué momento de mi vida perdoné a mi abuela, en definitiva nunca se borró ese hecho y jamás ha ocupado un lugar destacado en mi corazón. La estimo por "ser mi abuela", siempre ha sido la abuela mala, y con lo maravillosa que es mi abuela Materna, siempre pensé que tener abuela paterna o no era lo de menos.

Angie

lunes, 23 de julio de 2012


Hola a todos!!!! Lo logreeee!!!! Ya sé cómo escribir yo solita en el blog jejeje.

Bueno antes que nada les quiero compartir que estoy muy feliz porque hace mas de 60 días me puse un reto que me costo mucho trabajo cumplir y lo logré, digo que fue difícil porque justo me enfrenté a las cosas que más me cuestan en la vida, disciplina, constancia y voluntad, porque siempre o bueno casi siempre ante cualquier cosa de la que no estoy muy convencida, entra mi cabeza y empieza muy fácilmente y muy eficientemente a generar los pretextos perfectos de por qué no es buena idea hacer  cualquier cosa que este pensando iniciar o arriesgarme. y con este reto me paso muchas veces eso, he de confesar que sucumbí a esos pensamientos muchas veces y entonces “aflojaba la cuerda”, pero tarde o temprano, al final del reto, yo sabía que necesitaba terminarlo, porque no iba a rendirme faltando tan poco, después de ya un largo camino; no podría vivir con eso. Y ya muy cansada con mucho dolor en el cuerpo (algo soportable, claro) el día 60 del reto, lo logree!!!!! Y soy muy feliz por eso, fui encontrando muchas lecciones en el camino, ahora es cuestión de practicarlas diario, y poco a poco darlas por aprendidas, pero nunca dar por hecho nada, ahora mejor que nunca sé que las mejores cosas de la vida se logran con disciplina, constancia y voluntad, así que seguiré trabajando en eso.

Entrando en ya en materia, pues de un viaje muy desastroso del que me acuerdo fue uno a Morelia, teníamos como 7 años mi hermana y yo, iba casi toda mi familia en una camioneta, y el camino de ida fue para todos pero seguramente en especial para mis primas pubertas la carretera al infierno jajaja porque mi hermana y yo vomitamos todo el camino y digo literal todo el camino, yo no se de dónde salía tanta cosa si lo hicimos todo el camino. Recuerdo bolsas de plástico, ropa sucia, cambios y cambios de ropa jajaja, pobres. Y llegando a Morelia bajamos a no se que y al subirnos a la camioneta en la parte de atrás, me agarro de la puerta para subirme y justo mi tía cierra su puerta (la del copiloto) y me machuca 4 de mis 5 preciosos dedos. Viaje de terror!

Otro viaje de terror cuando tenía 11 años, fue cuando fuimos a una boda familiar a Veracruz, tantoyuca para ser exactos, y por qué no, me quedo yo en el cuarto con mis abuelitos, después de pasar un rato espantoso en a boda por el calor del infierno… a la hora de dormir mi abuelito comenzó:  hija, tengo frío apaga el aire y ahí voy a apagarlo 15 minutos después, hija tengo mucho calor prende el aire, y me levante a apagarlo y un ratito después… y así toda la noche, en ese viaje no comí bien porque no me cae nada bien la comida típica de la sierra, no dormí nada, me derretía de calor y nunca regrese ni pienso hacerlo….
Creo que mis viajes han mejorado a partir de que tengo el control de ellos, no se,  decidir el destino, cuándo, con quién y esas cosas.

Cuando fui por primera vez a Estados unidos, tenía 13 años  allá cumple 14. La cosa es que no sabía hablar muy bien ingles, pero eso lo se ahora, porque cuando fui me acuerdo que yo sentía que era poco menos que una doctora en el idioma y me comunicaba con todo el mundo, o por lo menos eso yo creía,  lo mejor de todo es que  si obtenía todo lo que necesitaba o quería, desafortunadamente con el tiempo adquirí la conciencia de no “hacer el ridículo” y creo que muy pocas veces o ya nunca me he desenvuelto tan seguramente hablando otro idioma. :C!  Que horror perder esa seguridad de niños, o perderla en general, supongo que es por no querer sentir la pena de que alguien se burle o algo asi…

Me acorde de un día que fuimos a un parque y mi hermana de tanto reír se hizo pipi encima de una de mis primas, al ver eso yo no podía parar de reirme, mientras mi prima lloraba por que estaba toda mojada y lo peor  para ellas es que nos tuvimos que regresar a casa caminando con mi hermana y mi prima empapadas.
Del amor por el momento no tengo nada que escribir…. Jejeje

Tengo que regresar a casa así que volveré en otro momento para mas historias de todo tipo, saludos a todos! 
Cristina Z

domingo, 22 de julio de 2012

Escribiendo desde el avión

Un viaje me cambió la vida. Cuando tenía 17 años fui intercambista. Me gradué de la prepa y me fui a Suiza durante un año. Fue una de esas experiencias que marcan un antes y un después en la vida. Llegué de pronto, siendo todavía un adolescente, a un país del otro lado del mundo donde no conocía a nadie y sin entender una sola palabra.  En el vuelo de ida tenía que hacer una escala (creo que fue en Atlanta) y no tenía mucho tiempo entre un vuelo y otro. Llegué corriendo a un módulo de información preguntando y la conversación se dio más o menos así:  -Dónde sale el vuelo a Suiza?!! -A dónde? -A Suiza!!! -Sí, pero a donde? -A SUIZA!!!! -SÍ! PERO A DÓNDE???!!! -Ah... A Zurich por favor... Nunca más volví a sentirme perdido en un aeropuerto.  Estar lejos de mi casa, mi familia y todo lo que conocía me ayudó a darle perspectiva a las cosas. Durante ese año fue la primera vez que me sentí valioso, sentirme exótico no era algo a lo que yo estaba acostumbrado. Dicen que los artistas solemos ser niños tristes. Y por lo menos en mi caso así fue, siempre me sentí fuera de lugar en todos lados. Mi intercambio le dio la vuelta a eso. Dejé de avergonzarme por ser diferente y empecé a sentirme orgulloso de ser especial. Le perdí un poco el miedo a los cambios, a lo inesperado, a lo nuevo. Eso es lo que significan para mi los aeropuertos: una aventura nueva. Siempre tengo esta sensación de "juguete nuevo" cuando sé que voy a tomar un avión. Aún cuando han significado cosas tristes, como cuando regresé de Suiza y dejé toda la gente y las cosas que me transformaron la vida, siempre me emociona la idea de un nuevo capítulo.  José Ramón